martes, 17 de marzo de 2015

Descubren un gigantesco cráter de 200 km en la luna

Un equipo de investigadores de la Universidad de Purdue (Indiana, EE.UU.) ha descubierto un gigantesco cráter de unos 200 km de diámetro en la cara de la Luna que se enfrenta a la Tierra. El nuevo cráter, uno de los más grandes de nuestro satélite natural y el primero semejante hallado en al menos un siglo, ha sido bautizado como Earhart en honor de la famosa aviadora estadounidense Amelia Earhart, que desapareció durante un vuelo alrededor del mundo en 1937.
El hallazgo, según han explicado sus autores en la Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria (LCSP), que se celebra estos días en Texas (EE.UU.), se produjo durante el análisis de los resultados de la misión Gravity Recovery and Interior Laboratory (Grail) de la NASA, destinada en su día a elaborar un mapa de gravedad de nuestro satélite.
Aunque parte del cráter es visible en la superficie de la Luna, la mayor parte está enterrada y solo puede ser vista a través de señales de gravedad detectadas por las naves gemelas Grail, hoy en día estrelladas contra la superficie lunar. "Este es uno de los mayores cráteres de la Luna, pero nadie sabía que estaba ahí", dice en un comunicado Jay Melosh, responsable de la investigación y profesor de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias en Purdue.

lunes, 16 de marzo de 2015

¿ y si nuestro genoma no fuera del todo humano?

Si hablamos con propiedad, ninguno de nosotros es completamente humano. Por lo menos no en lo que se refiere al material genético que contienen nuestras células. En efecto, usted, yo, y todos los demás miembros de nuestra especie poseemos, que se sepa hasta ahora, 145 genes "externos", procedentes de bacterias, virus y otros microorganismos que han logrado "incrustar" parte de su material genético en nuestro genoma.
Esa es, por lo menos, la conclusión de un nuevo estudio publicado en Genome Biology y que aporta, por ahora, las pruebas más convincentes de que a lo largo de nuestra historia evolutiva genes de otras formas de vida han conseguido llegar a formar parte de lo más íntimo de nuestras células

Esa es, por lo menos, la conclusión de un nuevo estudio publicado en Genome Biology y que aporta, por ahora, las pruebas más convincentes de que a lo largo de nuestra historia evolutiva genes de otras formas de vida han conseguido llegar a formar parte de lo más íntimo de nuestras células.


Los científicos sabían ya que la transferencia genética "horizontal", el intercambio de información genética entre organismos de forma diferente a la herencia, era algo común entre bacterias y otros eucariotas sencillos. El proceso permite compartir rápidamente juegos concretos de genes para, por ejemplo, hacerse resistente a los antibióticos. Pero no estaba claro que este tipo de transferencia horizontal pudiera darse también en organismos superiores, como los primates. Ahora Crisp apunta en su estudio que los animales, como las bacterias, pueden integrar en sus células material genético externo, que se introduce en forma de pequeños "paquetes" de ADN, o que llega hasta las células transportado por virus. Sin embargo, probar que determinados fragmentos de ADN humano proceden de otros organismos no resulta una tarea fácil.

viernes, 13 de marzo de 2015

Las auroras de la mayor luna de Júpiter sugieren que tiene un océano subterráneo

Las auroras de la mayor luna de Júpiter sugieren que tiene un océano subterráneo.

Las observaciones del telescopio espacial Hubble  han ofrecido pruebas de que en el subsuelo de Ganímedes, la mayor luna del planeta Júpiter, podría haber un océano salado.
Ganímedes es la luna más grande de nuestro sistema solar y la única luna con su propio campo magnético. Este hecho produce auroras, que son una especie de cintas de gas brillante y caliente electrificado que se dan en las regiones que circundan los polos norte y sur de un planeta.
Tras observar el balanceo de las dos auroras, los investigadores pudieron determinar que existe una gran cantidad de agua salada bajo la corteza  de Ganímedes.
La NASA cree, además, que podría tener más agua que todo el conjunto de agua que tiene la Tierra, según revela en una nota. Y es que identificar agua es crucial en la búsqueda de mundos habitables, aparte de la Tierra y para buscar vida tal y como la conocemos.
Fue un equipo de científicos dirigido por el profesor de la Universidad de Colonia (Alemania), Joachim Saur,el que pensó en usar el telescopio Hubble para obtener más información sobre el interior de esta luna de Júpiter
Los científicos sospecharon por primera vez que podía haber un océano subterráneo en Ganímedes en la década de los 70, basándose en los modelos de la gran luna.
En la actual investigación consideraron que si existiera un océano de agua salada, el campo magnético de Júpiter crearía un campo magnético secundario en el océano  que contrarrestaría el campo del planeta. Esta 'fricción magnética' eliminaría el balanceo de las auroras.
El océano, así, combatiría el campo magnético de Júpiter con tal fuerza que reduciría el balanceo de las dos auroras a dos grados, en lugar de a los 6 grados en los que lo haría si el océano no existiera.
Los científicos estiman que el océano podría tener un grosor de 100 km -10 veces más profundo que los océanos de la Tierra- y que estaría enterrado bajo una corteza, formada principalmente de hielo, de 150 kilómetros.
Estas nuevas observaciones se han realizado con luz ultravioleta y solo pueden lograrse con un telescopio espacial como el Hubble, que está muy por encima de la atmósfera terrestre, la cual bloquea la luz más ultravioleta.

jueves, 12 de marzo de 2015

Hallan en Teruel el fósil de una nueva especie de tortuga de agua dulce

Toremys cassiopeia es el nombre científico de una nueva especie de tortuga de agua dulce que han descubierto, a través de unos fósiles, paleontólogos de Teruel y del Grupo de Biología Evolutiva de la Facultad de Ciencias de la UNED. Sería la tortuga pleurosténida más moderna del registro mundial.
El estudio, publicado en la revista Cretaceous Recearch por sus autores, ha sido posible tras la recuperación y preparación paleontológica de tres ejemplares fósiles de tortuga procedentes del yacimiento Mina Santa María de Ariño (Teruel), que explota la empresa minera Samca y en el que se han descubierto también nuevos dinosaurios, ha informado la Fundacion Dinópolis
El yacimiento, descubierto en 2010 por paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, que ha destacado la importancia de la nueva tortuga porque permite completar el ecosistema de esta zona  de la Península Ibérica durante una parte el Cretáico inferior (hace entre 113 y 100,5 millones de años).

miércoles, 11 de marzo de 2015

Descubren un tesoro de raras galaxias en torno a la vía láctea

Dos equipos de investigadores, en Estados Unidos y Gran Bretaña, han anunciado, de forma independiente, el hallazgo de todo un grupo de "galaxias enanas" o " satélite" en los alrededores de la Vía Láctea. Estas galaxias enanas, muy difíciles de ver, son cientos de miles de veces más pequeñas que la nuestra y podrían resolver, según los científicos, el problema de la materia oscura; y aclarar el proceso de formación de galaxias masivas como en la que todos nosotros vivimos.
El anuncio fue hecho conjuntamente por un equipo de investigadores del Fermi National Accelerator Laboratory (Fermilab) y por otro de la Universidad de Cambridge. Ambos equipos se basaron en el análisis de los datos de la colaboración de Dark Energy Survey, que son públicos y pueden ser utilizados por cualquier científico.

La importancia de las galaxias enanas radica en que, en muchas ocasiones, contienen más materia oscura que ordinaria. Como se recordará, la materia oscura no emite radiación y por lo tanto no puede ser detectada directamente por nuestros instrumentos. Su existencia, sin embargo, se deduce por los efectos gravitatorios que produce sobre la materia ordinaria, la que sí que podemos ver y de la que están hechas todas las estrellas y galaxias que conocemos. La materia oscura es cinco veces más abundante que la ordinaria.
"La enorme cantidad de materia oscura que contienen las galaxias satélite de la Vía Láctea -explica Alex Drlica-Wagner, del Fermilab- hace que nuestros resultados sean igual de significativos para la Astronomía que para la Física". Las galaxias satélite son objetos relativamente pequeños que orbitan alrededor de galaxias más grandes, como nuestra Vía Láctea. Y se pueden encontrar algunas que contienen incluso menos de cien estrellas, lo que las hace muy difíciles de localizar. En comparación, la Vía Láctea contiene cientos de miles de millones de estrellas. Los objetos recién descubiertos son mil millones de veces menos brillantes que la Vía Láctea, y un millón de veces menos masivos. El más cercano a nosotros se encuentra a unos 100.000 años luz.

domingo, 8 de marzo de 2015

No es ruido, es un planeta habitable

Se llama Gliese  581d  y orbita alrededor de la estrella del mismo nombre (sin la última letra), una enana roja situada a 20 años luz de la Tierra, junto a otros cinco mundos, algunos de ellos también muy interesantes. El planeta extrasolar fue descubierto en 2009 por investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres y la de Hertfordshire, quienes lo presentaron como la primera supertierra hallada en zona habitable, es decir, un mundo de un tamaño algo superior al nuestro que se encuentra a la distancia adecuada de su estrella como para contener agua líquida en su superficie, una condición indispensable para la existencia de vida tal y como la conocemos.

El candidato a planeta fue descubierto usando un espectrómetro que mide la «oscilación», pequeños cambios en la longitud de onda de la luz emitida por una estrella, causados cuando un planeta orbita a su alrededor. Sin embargo, un informe publicado el pasado año en la revista Science desestimó la existencia de este planeta, considerando que lo que veían los astrónomos no era más que «actividad estelar disfrazada de planeta». A su juicio, el supuesto mundo era en realidad ruido en los datos causado por manchas estelares.
Los «padres» del «d» no se han achantado, insisten en que su planeta existe y aseguran que las conclusiones de sus colegas han sido provocadas por un análisis inadecuado de los datos. La técnica estadística utilizada en la investigación de 2014 para dar cuenta de la actividad estelar es, según explican, «simplemente insuficiente» para identificar planetas pequeños como Gliese 581d
A su entender, ese método ha funcionado en el pasado en la identificación de los planetas más grandes debido a que su efecto sobre la estrella era demasiado importante como para negar los errores en los resultados. Sin embargo, hace que sea casi imposible encontrar las señales de planetas más pequeños dentro del ruido provocado por la propia variabilidad estelar.



lunes, 2 de febrero de 2015

logran, por primera vez, ralentizar la velocidad de la luz

Hace ya mucho tiempo que los científicos saben que la velocidad de la luz puede ralentizarse cuando esta atraviesa materiales más densos, como el agua o el cristal. Sin embargo, lo que se consideraba imposible es que las partículas de luz, los fotones, pudieran ralentizarse mientras viajan por el espacio abierto y sin interactuar con ningún otro material.
Ahora, en un artículo recién aparecido en «Science Express», investigadores de las universidades de Glasgow  y Heriot-Watt describen con todo detalle cómo se las han arreglado para frenar fotones en el espacio, algo que se consigue por primera vez. Los investigadores han demostrado que basta con aplicar una «máscara» a un haz óptico, dando a los fotones una estructura espacial, para que su velocidad se reduzca.

El equipo de científicos compara un rayo de luz, que contiene muchos fotones, a un equipo de ciclistas que se reparten el esfuerzo y que van colocándose, por turnos, a la cabeza del pelotón. A pesar de que el grupo rueda por la carretera como si fuera una unidad, la velocidad de cada ciclista individual puede variar cuando éste cambia de posición.
La propia formación en grupo puede hacer que sea difícil definir la velocidad de cada ciclista concreto, y eso es precisamente lo que sucede con los rayos luminosos. Un único pulso de luz contiene un gran número de fotones, y los investigadores saben que esos pulsos se caracterizan por un cierto número de velocidades diferentes.